Conoce el origen de las cachimbas

El fenómeno de las cachimbas llegó a Occidente para quedarse. Esta particular forma de fumar todo tipo de hierbas con una pipa de agua nos cautivó. Y nos sigue cautivando. Por eso, en Anubis queremos ofrecerte una experiencia única que combina lo mejor -en términos de socialización- de diferentes culturas. Porque sí, ese matiz tiene actualmente la “shisha”: un elemento clave en toda reunión de la comunidad árabe. Aunque es posible que ese no sea su origen. Si quieres saber más sobre la historia de la cachimba, te seguimos contando.




Origen de la cachimba


Es cierto que existen diferentes teorías sobre el origen de la cachimba. Y todas bastante consensuadas. La primera, la más arraigada, es la que vincula la shisha con la cultura mongola. Se dice que Irfan Shaikh, médico del emperador Akbar, inventó este elemento porque se percató de lo contraproducente que era fumar en una pipa convencional. Para ello, ideó el mecanismo del agua, para que el humo fuera “purificado”.


Asimismo, hay quienes atribuyen este producto a los persas, y que fue importado hacia la India por el mercader Abu’l Fath Gilani. Esta versión también se sustenta, ya que los persas fueron la primera civilización en usar melaza mezclada con tabaco que fumaban en un coco llamado narguille (otro de los nombres que recibe la cachimba además de shisha).


Por otro lado, las últimas versiones centran el nacimiento de la cachimba en Egipto o incluso en China. Es verdad que en “la ciudad de las pirámides” se encontraron unos documentos históricos que hacían referencia a un utensilio que se utilizaba para fumar. De hecho, contaba con características parecidas a la de una shisha, como la manguera de agua que se encontró durante unas excavaciones arqueológicas en el siglo XIV.


¡Así de interesante y enigmático es este instrumento! Ahora, solo te queda aprender a utilizarlo. Para ello tienes dos opciones: esperar a nuestro próximo blog, o reservarte una noche para conocer Anubis a través de nuestros locales en Madrid, Zaragoza o Barcelona. ¡No te arrepentirás!


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